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viernes, 18 de marzo de 2016

Pliegos páginas diarios cartas

Olvidamos pliegos, páginas, diarios, cartas... 
en esta vida que pasa. Este río que transcurre inexorable. 

Páginas, diarios, cartas. 
Esa lucha pasa. 
La eterna espera que su tacón clava 
en la sensación blanquecina de lo que se gana o se pierde. 

En esa expresión de aurora te busco sin encontrar tu mano. 
Estrecho la vida creadora, 
veo el tiempo en esa pérdida dolorosa de quien nada logra. 

Hasta, 
a veces, 
sin razón, 
te echo de menos, 
me emociono, 
lloro... 

Siento nuestros paseos en las calles, 
las penumbras en la alcoba, 
el amor que se inaugura para esfumarse, 
las aguas dáureas,
los jardines palatinos 
y esa fe ciega en el mañana. 

Te extraño.

jueves, 5 de junio de 2014

Incompletitud

Últimamente no puedo leer, no puedo escribir... Siento que me voy vaciando como la arena de un reloj. Todas mis fuerzas, mis ganas, mi yo se va marchando. Cada vez me reconozco menos. Estoy tan lejos de mí, de mis proyectos, de la fe, de la esperanza. Y tan solo encuentro frente a mí un paraje desierto de emociones, plagado de soledad, de nada miserable y honda. No puedo compartirlo con nadie, al fin y al cabo todos están embarcados en (re)construir sus vidas, en (re)instaurar esa normalidad aparente de pequeños engaños pero que oculta dolorosas verdades. Hoy no puedo... No tengo fe, no tengo fuerzas, sólo naditud. Dolor por los que se han ido, preocupación por los que están, un silencio acusador. Y no puedo más, mi alma está tan yerma que ni yo reconozco esta nada que me acompaña cada día. Sólo frases hechas, vacías, cotidianas... vienen de la mano de este tiempo que se me escapa sin cesar. "Morimos continuamente", decían los barrocos, pero no es sólo la muerte física de sentirme más viejo, más cansado; es la muerte espiritual, la ausencia de Dios y los hombres, el austericidio sin rostro de una existencia en la que no caben más que dolor y muerte, más que tierra quemada en que se van convirtiendo mejores tiempos pasados. Y se va volatilizando cuanto hubo, cuanto fue, cuanto existió... Los recuerdos se van apagando... Si nadie te recuerda, si tú no recuerdas, si no hay memoria, todo deja de tener sentido. Y sin embargo extraño tanto. Te extraño tanto, vida de ilusión y fe, ¿dónde estás que ya no puedo seguir?

lunes, 5 de agosto de 2013

Los juegos del asco

Del amor más profundo al asco más absoluto no hay más que una celosía de papel cebolla. Para que se quiebre tan delgada pared sólo es necesaria una fina brisa, que al inflarlo como la vela de un barco, trepanará en ella semejante brecha que ya nada podrá volver a levantar esa frontera. Cuando la mente vuelve al recuerdo, el legado consiste en desprecio desalmado. Aquellas cualidades que nunca te gustaron se vuelven escollos insalvables. Defectos desagradables que sólo despiertan en ti náuseas. Y de pronto adviertes, como esa persona que querías proteger, no es más que un gusano al que te gustaría reventar con el talón de tu zapato a la menor oportunidad. Te parece un ser lamentable y ridículo, y te preguntas cómo pudiste tener tan mal gusto. Y te repites ad nauseam que nunca volverás a cometer tamaño error.

domingo, 2 de junio de 2013

La vida sigue pero...

Química automatizante, que obvio de vez en cuando, da a mis días tranquilidad y ensueño de sillón y colcha. Huyo del tedio cotidiano en breves viajes a mi ciudad amada, donde saboreo la felicidad de antaño. Ilusión, paz y dolor casi imperceptible en fines de semana de risas, cariño, futuro... Todo va quedando atrás pero hay un pequeño hueco de ausencia, tan presente como la de quienes están en mi vida cada día. Jamás pensé que iba a extrañar tanto por esta ausencia, jamás pensé que iba a entrañar ese pedazo vacuo en mi alma que no consigo llenar con nada. Mi vida sigue, claro que sigue, con proyectos, con una reconstrucción a marchas forzadas que me asombra, con muestras de cariño inesperadas, con personas que se van, que llegan, que vuelven y voy aprendiendo a aceptar lo que tengo y lo que no puedo tener. Pero extraño, nostalgio y siento... En este sentimiento que contra mi voluntad se retroalimenta a sí mismo en un bucle infinito. Y me dicen que cuando pase el tiempo lo veré distinto, pero yo no sé si seré capaz. Me espera vida: dolor, felicidad, amor, desamor, ganancia, perdida, plenitud, vacío... Pero a pesar de que yo siga, de que mi vida continúe incesante e inabarcable... Siempre te llevo conmigo. No quiero esperarte, me da miedo esperarte, aún no sabría decirte que no, que no te necesito, que no amo tu piel, tus labios, tus manos... pero ya no estás. Tengo miedo de mí, de ser capaz de seguir adelante, porque sé que puedo pero que esa llaga se empeñe en seguir persistente ahí, silenciosa, atemporal... durante el resto de mis días. Ya estoy viviendo todo con cierta normalidad pero mi amor (insignificante e inadvertido) permanece agazapado en esa franja entre el temor y la esperanza. Jamás quise que todo esto fuese así. Jamás quise esta distancia entre nosotros, aunque sea lo mejor, lo más sano para los dos, lo más cerebral, lo más pragmático y lo que de vez en cuando, en momentos de soledad, aún motiva mi llanto desconsolado. Extrañarte es parte de esta ausencia de la que ya no formas parte. Buscando mi sitio pero ¿dónde está?